¿Son infieles los animales?

¿Los animales engañan a sus parejas?

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¿Comparten hábitos cuestionados en los humanos, como la mentira, los celos y la traición? Ellos no son infieles en el sentido que tiene la palabra para nosotr@s , sin embargo, reconoce que algunos se mueven con un alto grado de promiscuidad.

Empecemos por los que apuestan por el amor. Hay muchas especies que son monógamas de por vida, principalmente entre las aves. Los caninos también lo son, pero solo mientras dura la pareja. Cuando se forma una pareja, permanece y se reproduce mientras ambos individuos mantienen su condición física. Cuando se ponen viejos, pierden el lugar ante un macho o hembra más joven.

¿Mujeres al poder?

En perros y gatos, las hembras son las que deciden con quién reproducirse.

En el caso de los perros, en estado salvaje o natural, sólo se reproducen el macho y la hembra de mayor rango social dentro de la manada, el resto de los integrantes se encarga de la crianza y educación de los cachorros. Los gatos, por su parte, son animales solitarios que sólo se juntan debido a la atracción producida por la liberación de feromonas de la hembra en celo en el ambiente. En el ámbito doméstico, suelen formar grupos y establecer jerarquías. Ahí también la reproducción corre por cuenta de los individuos más importantes del grupo.

Échale la culpa al mono

Según algunas teorías, el hombre desciende del mono; y sus hábitos de “trampa”, también. “Son los animales más promiscuos al nivel de infidelidad, principalmente los machos. Es una de las razones por la que los humanos tenemos una fuerte tendencia a ser infieles.

La prueba la dio un grupo de científicos que hizo análisis de ADN a monos, pájaros, zorros y ratas. Según lo publicado en The New York Times, descubrieron que entre el 10 y el 70% de los nuevos nacimientos no son hijos del mismo padre. Aseguran que la mayor parte de esos animales intenta conquistar a varias hembras a la vez.

Ellos y ellas

En la mayoría de los mamíferos, el macho es el más “infiel”. Pero hay excepciones. Entre los antílopes, las hembras son perseguidoras agresivas y son promiscuas. Las conejas también hacen de las suyas: por lo general se reproducen con varios machos durante la época de apareamiento.

Otro caso es el de los pinzón cebras, una especie de pájaro doméstico. Debido a las infidelidades de las hembras, algunos de los descendientes son engendrados por otros machos. ¿A qué se deben estos engaños? La explicación está en los genes heredados de sus ancestros masculinos, según una investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. O sea, una vez más, ellos llevan la delantera.

Me engañaste, me mentiste…

“No hay en los animales conceptos humanos como la traición, el engaño o las mentiras. Tampoco existen los celos como los entendemos nosotros, pero sí el sentido de propiedad con algún individuo del grupo con el que un determinado animal tenga un fuerte apego”.

“El único rasgo que podemos identificar es el de ‘celo’, que lo podríamos llamar competencia por diferentes recursos (territorio, alimento, propietario, etc), tanto en caninos como en felinos”.

Publicado desde WordPress

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